martes, 7 de marzo de 2017


CRÓNICA IRREAL
Por Azulenca



Yo... Bueno... En fin... Visto lo que hemos visto en Palma, Caso Nóos,  sinónimo de lucro o ¿no?, los antecedentes, sus consecuencias y aunque no ha habido sorpresas; sí ha habido indignación entre la ciudadanía, como dicen ahora. Ya lo predijo el oráculo de Pontevedra, Mariano: a la Infanta le va a ir bien. Si a los españoles nos encuestaran a pie de calle sobre nuestros reyes favoritos, los reyes que más satisfacciones y alegrías nos han dado en los últimos siglos; no dudo que la inmensa mayoría respondería que los mejores reyes en nuestra historia son los reyes de la baraja, que para eso es española. Y es que con ellos lo mismo ganas, que pierdes, que cantas las cuarenta, que matas, que echas un órdago... Y sobre todo son unos reyes de bar, de alterne, de copa y puro cuando se podía y es que a los españoles nos han quitado hasta los humos. Y luego están los reyes serios, los del ajedrez, con reglas de juego y jaque mate, que es una forma muy elegante de terminar la partida. A lo que voy, los de carne y hueso...dejan mucho que desear; aunque sí nos ceñimos a la historia de alcoba son como siempre, mucha cabeza adornada y poca sesera: bien con corona o cornamenta. Bueno, hay que ser justos y salvar de esta crítica a los Reyes Católicos, Carlos III y algún otro.
En este último mes los  partidos políticos han hecho unos   congresos de  carnaval y chirigotas,   era tiempo de ello. Los chicos  de Podemos se congregaron en Vistalegre, que para eso son antitaurinos pero les gusta tirarse al ruedo. La Bescansa, la loba capitolina, se ha cansado de amamantar a sus cachorros Errejón e Iglesias y se ha distanciado de ellos, quizá para atender a su bebito que ya se irá sólo. Lo mismo lo lleva un día de estos al Congreso con un andador para que recorra el Salón de los Pasos Perdidos y lo encamine ya de paso a su futuro. Y es que la política hay que mamarla ya desde pequeño y en el Congreso. El final en Vistalegre fue apoteósico, con Cañamero, el Teniente General José Julio, el actor Pepe Viyuela. Sólo faltaba Carmen Lomana al lado de Monedero, así en plan de pareja ficción. Lo dicho, lo de Podemos en Vistalegre fue de chirigota.
Y si lo de Podemos fue de chirigota, los del P.P fue estuvieron en su línea, tipo murga. Hicieron un congreso al estilo FITUR, con mucha credencial, mucha intervención en plan buen rollito y con diapositivas de paisajes españoles y una de gambas, supongo, al final del mismo. Mariano, incombustible Rajoy, salió reforzado y aclamado sin hacer nada. El triunfo de Mariano consiste en no hacer y dejar a los suyos a su suerte y si salpica que a él no le manche. Y luego la Cospedal ha descubierto los beneficios de pedir perdón, que al parecer debe tener los mismos principios que los del aloe vera que lo cura todo; visto los buenos resultados que ha cosechado, ahora se pasa el día  pidiendo perdón a todo el mundo. Pide perdón por el Yak-42, pide perdón por  la corrupción y la veo que se encuentra bien en el papel de penitente.  ¿Y Mariquita PP, Sor Aya? A ésta le va peor, su gestión catalana hace aguas.  Lo único que ha conseguido es la foto de cuento así como de Pulgarcita  con el ogro, una foto de pareja imposible: Soraya y  Junqueras. Ella que se  las prometía felices, yo creo, quemando  a su antagonista Cospedal con el caso de Yakovlev y cargándole más trabajo. Pero Miss Feria Albacete ha podido con todo, se nota que va bien asesorada y que se rodea de gente de confianza. Porque yo a Lola no la creo capaz de salir adelante por sí misma, está claro que se ha echado un logógrafo en condiciones. Por ella misma hubiese pedido un perdón en diferido, la explicación de esta mujer tuvo su momento y se retrató en él. Defensa es un Ministerio muy particular con un engranaje muy simple. Lo fundamental para triunfar como Ministro/a de Defensa, es que el Ejército no transporte cadáveres, es decir, que no haya acciones o accidentes con consecuencias mortales. Y otra más, que se haga ver que se hace mucho, que se va reducir todo y que luego se quede todo igual. Con esto a triunfar. Los mejores Ministros de Defensa son aquellos que no se recuerdan. En el duelo Soraya Cospedal, de momento, veo que Lola se afianza y gana terreno a la peque.
Quiero mencionar a un personaje que me parece enternecedor, nuestra abuelita Carmena. Esa alcaldesa madrileña que recoge las latas del suelo por las mañanas, que hace peatonal la Gran Vía y reduce el tráfico pero no la polución. Veo que esta mujer al paso que va, convertirá la Gran Vía en la Pradera de San Isidro y la Plaza de España en un hortal con un lavadero público y tendedero. Dentro de nada los autobuses llevarán en el techo parterres con potos o huertos acolchados. Y cuando vea el recibo de eléctricas del alumbrado público, lo mismo deja Madrid a oscuras y regala linternas al personal. Carmena es mucha Manuela.
Y luego la pandilla PSOE y las primarias. No sé, siempre igual, estos meten siempre dos o tres nombres en el bombo y luego colocan a otro, un desconocido. Ni será la casta Susana, ni el Patxi de Barrio Sésamo, ni el Sanchecillo valiente... Será algún otro, uno de esos que no conoce nadie, pasa siempre. 

domingo, 26 de febrero de 2017



POR EL MAESTRAZGO  ARAGONÉS, TEMPLARIOS



El pasado jueves vino a visitarme mi amigo Fidel de Castellote, un gran conocedor del Maestrazgo, de su historia, de sus parajes, de su arte... Y me dejó la última reedición de su libro.
En la amena lectura de este libro podrás descubrir la época medieval de sus pueblos, un viaje al medievo que te invitará a pensar qué había en el saber de los Capellanes Templarios; un saber que quedó plasmado en una simbología exotérica, escondiendo así un significado ancestral del saber traído por los celtas y de oriente. Y si te decides visitar estas tierras encontrarás por tu cuenta en sus muchas ermitas el punto teúrgico y telúrico, imaginarás a los caballeros guerreando y cómo se defendieron en el recinto cerrado de Cantavieja o en el castillo atalaya de Castellote. Y te preguntarás qué había en el pensar de sus gentes que no quisieron ir contra la Orden del Temple, por lo que el rey de Aragón Jaime II tuvo que traer tropas de otros lugares para lograr su capitulación, para al final ser deportados. Y si te sientes con deseos de descubrir su lado más espiritual, podrás leer alguno de sus rituales e incluso recrearlo. Este librito es una guía para bucear en la historia medieval donde además podrás descubrir los Albores del Temple entre los años 1.111 y 1.118.
................................................
Podrás adquirir el libro en la Librería Albareda (Zaragoza) o en los centros de Turismo de Castellote y La Iglesuela del Cid. Precio 10 €. O contra reembolso (+2€ gastos de envío) dirigiéndose al autor F.Alejo Puig. C/San Roque-9 Castellote (Teruel) 44560.

sábado, 4 de febrero de 2017


                          
EL ARTE DE NO AMAR


Galería de Arte Moderno (Palermo)
Los padres debemos aprender de los hijos y en ello estoy. Hace un mes mantuve con mi hija menor una conversación durísima. Los padres, también es cierto, sentimos mayor debilidad por los hijos imbéciles y ésta me  da auténticos quebraderos de cabeza: no hay forma de centrarla. No triunfó mi plan de emparejarla con el hijo de una amiga y la veo dando tumbos en la vida, y como es tonta, presiento que caerá en manos de algún desaprensivo. Me preocupa, me quita el sueño. El caso es que una tarde llegó a casa muy cabreada y me contestó mal, amarga. Esto es algo que no consiento, por otra parte me pareció extraño, ella suele estar de buen humor. Le pregunté directamente:
            - ¿Te ha dado plantón tu adorador de turno? -le dejé caer.
          - Le he llamado para quedar el sábado y me ha contestado que había quedado ya con sus amigotes para ver el derbi Real Madrid-Barça -contestó rabiosa.
            - A algunos hombres les apasiona más el balompié que una mujer, cuestión de prioridades -le respondí con ironía y ella estalló a continuación.
             - ¡Estoy harta! Los fines de semana siempre me pone excusas y se va con los amigos.
               Yo me callé y me la eché al bolsillo, es tonta sin remedio, dije entre mí. Sin dejar el tema continué:
                 - En mi vida he cogido el teléfono para llamar a un hombre, ni siquiera con una buena excusa -apostillé con calma. 
                 - Mamá, me estás hablando de la prehistoria, las cosas han cambiado y eso ahora da igual.
                Con parsimonia le hice reflexionar, pues de eso se trataba.
                  - Nunca me molesté en llamar a ninguno, ni a pedir números de teléfonos, ni a incomodar a deshora. Tampoco sufrí ni padecí por ninguno de ellos; si no me llamaban tampoco perdía el tiempo. Si tu adorador prefiere salir con los amigos, está claro que tú no le interesas demasiado. No os entiendo a las jóvenes de hoy en día. Cuando yo tenía tu edad quedaba con mis amigas y nos contábamos fascinadas y enamoradas nuestros primeros encuentros, las citas con nuestros galanes; eran hombres que nos hacían soñar, que nos ponían el mundo a los pies. Por el contrario, tú y tus amigas habláis únicamente de las putadas que os hacen y encima volvéis a quedar con ellos para que os sigan toreando. No lo entiendo. Y te digo en serio: un capullo nunca te sorprenderá, más bien te dejará amarga. Un hombre es otra cosa, al menos en mi escala de valores.
                  Sabía que mi discurso le estaba dañando y que iba a saltar. Con el rostro crispado y una mirada iracunda, me respondió:
                 - No te gustan mis amigos ni mis novietes, no hago nada bien, siempre estás tras mis pasos. Este chico me gusta, me llama con frecuencia, viene a buscarme y me llena, estoy bien con él, me divierte. Lo que pasa es que los amigos le tiran muchísimo, le pueden. Inmadurez.
                  Sin inmutarme seguí a lo mío:
                  -No estoy tras tus pasos, más bien me preocupas. Tus amigos ni me gustan ni me disgustan. ¿Acaso crees que me gustan los maridos de tus hermanas? Hombres que apestan a colonia, con un abdomen a cuadros y una cabeza exenta de contenido. Es lo que hay, lo admito. También admito que cualquier día de estos vendrá alguna de ellas a contarme que se separa. Pero ellos en su día las enamoraron, yo las veía felices, radiantes... Pero a ti te veo amargada y te rodeas de... no sé. ¿Tan mal está el panorama? En cuestión de hombres hay que saberse rodear de los que dan la talla. No sólo en lo sentimental, también en cuestión de amigos, incluso en el plano laboral. ¿Y tú...? No sé... es gente mediocre  con la que tratas. Un mediocre no aporta nada, es una carga, no toma iniciativas, no es divertido, no tiene personalidad, no es generoso...¿Qué ves en un tipo ramplón? Es cierto que abundan, pero ellos solos se apartan cuando se dan cuenta de que no están a tu altura. Y es que en el fondo son tipos acomplejados, afeminados, infantiles, donjuanes inmaduros que no se atreven con una mujer que les supera.
                 Al oír mis palabras y el énfasis que puse en lo de amargada, se hundió en el sillón. Yo me senté frente a ella y escuché sus quejas, se retorcía de rabia
              - ¡No hago nada bien y me rodeo de lo peor!  Me aburres con tus sermones rancios y desfasados, mamá. El romanticismo no se lleva, la vida hoy en día es otra cosa. ¡Tú y tus ñoñas historias de amor! Respeta mi vida, mis elecciones. No me pongas en el camino a los hijitos de tus amigas para no extraviarme. ¡Quiero ser libre, elegir mi destino! Quiero aprender de mis fracasos.
           La interrumpí, era el momento de estrellarla contra la realidad, noté que la soberbia se apoderaba de mí y le dije altiva:
              - Sí, yo y mis rancios sermones, mis ñoñas historias de amor. Pues sepas que el día que un hombre te diga que te quiere y que lo único que desea es estar a tu lado, que se conforma sólo con eso, ese día serás una mujer completa. Y tal vez te lo diga con deseo, llorando, suplicando, temblando; pero te lo dirá exento de orgullo, desesperado porque no está dispuesto a perderte. Pues ese día té habrás realizado como mujer, te sentirás en plenitud. ¿Y sabes otra cosa? Una mujer no debería morirse sin vivir una situación como la que te cuento, que es la de sentirse amada, deseada: ver a un hombre encendido de amor por ella. Y está encendido porque tú le has hecho vibrar, ¿entiendes? Muchas y muchos se van de este mundo sin vivir un momento así, por eso hay tanta y tanto amargado circulando por ahí, gente resentida. Hay una cosa llamada pasión y hay que vivirla, vivirla en plenitud. Y desde luego, está claro que ese momento de gloria no te lo dará un hombre que prefiere el fútbol y los amigotes a estar contigo, más, en los comienzos de una relación. Yo sólo aspiro y deseo para ti un hombre que te quiera, hija mía.
             Se levantó del sillón como un rayo y me soltó con rabia:
            - ¡Eres una tocapelotas!
 Estaba ya para salir como una bala del salón cuando oyó mis palabras:
              - ¡Por cierto....!
             Siempre que las pronuncio cunde el pánico, el espanto, tiemblan los pilares de mi casa; estas palabras anuncian un cataclismo y lo saben. Paralizada frente a la puerta y de espaldas, escuchó mi pregunta:
               - ¿Le has preguntado a tu adorador si está casado?
              Se volvió encendida de rabia y me espetó:
               - ¿Has investigado su vida, te has molestado en indagar sobre él?
                Le respondí con flema:
               - No, no es necesario molestarse en ello. Es cuestión de sentido común. Sólo queda contigo en días laborables y horas de oficina: cañas, tapas, café y algún gintonic suelto... Un hombre en condiciones, un conquistador nato, se estrena por todo lo alto y te invita a cenar. Si tu galán te da puerta los fines de semana, es por algo... Si no está casado... puede que tenga otra más formal para los fines de semana. Como puedes comprobar soy una romántica con los pies en la tierra, estoy en la realidad. Hay una cosa llamada sentido común y a ti te falta, por eso me preocupas tanto, hija mía. No sufras ni pierdas el tiempo por un tipo así de simple, raquítico.
                - Eres cruel. No sé cómo te aguanta papá, por tu posición, supongo.
                Me levanté y con cinismo le respondí:
               - Me aguanta porque está enamorado de mí; condición indispensable para aguantarme, desde luego. Tienes razón. Sólo él me entiende, comprende y me da cuanto necesito; pero para que eso sea así cultivo mi carácter, que por cierto es lo que más le subyuga: conmigo se muere de miedo y cuando no, de risa. Lo mismo segrega endorfinas que suelta adrenalina, ya ves...
                 Lo que debía haber sido una conversación de madre a hija acabó en una conversación de mujer a mujer: mal hecho por mi parte. Sí, perdí los papeles y terminó todo en una escena digna de una película de Almodóvar; una de esas escenas de mujeres que el cineasta monta tan bien. Ahora nos hemos convertido, mi hija y yo, en antagonistas y como sé que el sentido común no le funciona, se vengará de mí. Ahora me toca esperar que se ponga a salir con un extracomunitario o como poco con un perroflauta. Pero quizá tenga razón ella y sea mejor que aprenda de sus propios fracasos. Pero se está metiendo en años y sigue siendo un pendón desorejado, me da miedo dejarla a su suerte.
              Le comenté a mi marido el episodio y sacudió la cabeza preocupado. Él me da la razón pero me critica el método, me dice que me sale el ramalazo de aristocrática soberbia cuando no consigo lo que quiero.
             -   Kiketa, eres aristócrata en el sentido etimológico de la palabra, la mejor; sabes ser muy persuasiva y te funciona casi siempre, pero cuando te falla se te saltan los parámetros. A mí no me quedó otro remedio y tuve que ser fulminante en mi conquista, me la jugué contigo y tienes razón en cuanto dices. Como volabas y vuelas, decidí agarrarte del tobillo en pleno despegue: no estaba dispuesto a perderte. No tenía nada que perder y todo a ganar, estaba loco por ti y aún me dura. Pero nuestra hija tiene otra visión de las cosas y por mucho que te empeñes... Hablaré con ella y le centraré las ideas, al menos por una temporada. Con esta pequeña nuestra nos toca aprender y hacerla fuerte para que afronte los golpes de la vida. Nuestro gran error con ella... ha sido solucionarle todo. 
              Este fue el discurso de mi marido y tiene razón, sé que le pondrá las pilas a nuestra hija: algo que hace divinamente, con elegancia, como a mí me gusta. De vez en cuando también me las pone a mí y lo hace tan bien, que me deja como una gata muerta...




lunes, 16 de enero de 2017

En la trasnochada 
María Jesús Mayoral Roche 


ALEPO 
  
En Villamayor de Gállego, 16 de enero de 2017 

  En estas últimas fiestas navideñas de tanto fasto y consumo, viendo las noticias y los anuncios que nos regala la televisión, saltó una imagen que me hizo bajar la cabeza y contener las lágrimas: el Zoco de Alepo en ruinas, un zoco declarado Patrimonio de la Humanidad. Pero en estos momentos eso es lo de menos, lo que importa es el sufrimiento y el desastre de una guerra que parece no tener fin.
    En el 2003 estuve en Siria con un grupo del Instituto de Idiomas, me pareció un país fascinante, más, cuando te sumerges en su vida cotidiana. En el hamman, en la calle y el hotel, saltaba a la vista que por la indumentaria yo era turista; pero hombres y mujeres me miraban con extrañeza y me preguntaban si tenía algún vínculo familiar sirio. En una hamburguesería un chaval me miraba dudando y no cesaba de preguntar con insistencia mi procedencia, le costaba creer que no fuera de la zona. Estuve por sacarle el pasaporte, pero consideré que no era oportuno y además no lo llevaba a mano, lo tenía a buen recaudo. En el hotel, de todo el grupo, siempre se dirigían a mí para recomendarnos que debíamos ir a Alepo en un pullman especial y no en un autobús de línea; lo hacían con respeto y yo me sentía en mi medio, confiada en un país en el que no te podías relajar. No por su gente sino por las circunstancias que estaban viviendo, recordemos que en el 2003 Siria estaba en el punto de mira. 
    Seguimos la recomendación del botones del hotel y tomamos el pullman para ir a Alepo. La estación era un caos de gritos, abrir bolsas y maletas y de enseñar la documentación, los mismos sirios debía presentarla y registrarse antes de subir al autobús. Llegamos a Alepo sin novedad. Lo del alojamiento fue tenebroso, un hostal vacío cubierto de mugre, parecía abandonado desde hacía tiempo; pero dada la hora no se podía hacer otra cosa: mañana será otro día, nos dijimos. El grupo era impar y alguien debía dormir en una habitación individual, cuál sería el panorama del hotel y su personal para quedarnos mudos, nadie estaba por la labor cuando se pidió un voluntario. Visto lo visto y yo, que era lo más parecido a una lugareña, me brindé a coger la habitación individual. Respiraron hondo cuando di un paso adelante. Mis compañeros estaban por hacer alguna guardia nocturna y me recomendaron que dejara alguna luz encendida, que cerrara la puerta y pusiera una silla, en fin... Os podéis hacer una idea de dónde nos habíamos metido. Les dije que no era necesario dar vueltas por el pasillo en mitad de la noche, que si pasaba pasaba algo me dejaría oír y me eché a reír. Dormí sin necesidad de dejar un ojo abierto, la verdad. 
     A la mañana siguiente el desayuno fue espectacular, al estilo sirio, por supuesto. Pero los que estábamos allí teníamos un denominador común: el árabe nos va y su cultura también, esto incluye la comida. El precio fue deliberadamente abusivo por parte de los del hostal; pero aún así para nosotros estaba tirado. Ellos nos miraban astutamente y extrañados y a la vez nosotros nos mirábamos con complicidad, como diciendo: estos se piensan que nos vamos a quejar del precio. Cuando accedimos gustosamente a la cantidad exigida, los sirios respiraron hondo como diciendo: han tragado. Por supuesto, además, les dejamos propina: la propina es cuestión de educación en estos países.
     El zoco de Alepo nos esperaba, sumergirse en él era como entrar en la dimensión de "Aladino y la lámpara maravillosa". Yo, que me despisto con cualquier cosa, de repente, se me llevaron por delante un grupo de mujeres envueltas de negro. Yo las definía como las de la Dolorosa, con esas vestimentas parecían cofrades de un paso de nuestra Semana Santa. Lo peor vino cuando un isocarro, que apenas cabía en el zoco y echando un humo de mil demonios, nos obligó a arrimarnos al puesto correspondiente. En mi caso no tuve más remedio que pegarme a un costillar de carne recubierta de sebo. El isocarro parecía que no iba a terminar nunca de pasar, se me hizo eterno con la peste de aquella carne vieja y grasienta encima. Viendo la escena, mis compañeros se partían de risa. Los hubo con suerte y les tocó la perfumería, las especias o las telas. Pasado el tornado de aquella máquina infernal, entramos en la perfumería a comprar Crema Nívea, nos gustaba la clásica caja de lata con el nombre en árabe. Estuvimos disfrutando de aquel mercado, observando al personal, registrando entre sus productos, comprando. 
     Después tocó ir al hamman, otra experiencia. Yo decidí entrar pero no darme el baño, no me inspiraban confianza las aguas ni la puesta en escena de las mujeres que regentaban el mismo. Mi ojo detectó algún anélido danzar por allí. Por otra parte, supuse que después de un baño y un masaje sería incapaz de subir a la Ciudadela de Alepo. El hamman es además lugar de reunión de las mujeres, allí fuman, beben té o café, cantan, en fin... se desinhiben a su manera. También ofrecían la depilación, unas francesas pidieron ese servicio y con una pasta de azúcar les depilaron las piernas; estaban maravilladas de lo suave que les quedaba la piel. Yo me encontraba allí de lo más relajada, tomando té y fumando, observando exhaustivamente aquel ambiente, abandonándome a los pensamientos hasta que de nuevo volvieron a hacerme la pregunta: ¿De dónde eres? Y de nuevo la extrañeza y las miradas de aquellas mujeres que no me encajaban en España ni en Europa. Lo cierto es que se quedaron poco convencidas y repitieron la pregunta al resto del grupo. A continuación nos dirigimos hacia la Ciudadela, yo estaba en forma después de tanta relajación y del té; pero tras el baño, el resto del grupo iba arrastrado por el cansancio y el calor.
      Y ahora... cuando veo las ruinas del Zoco de Alepo en TV, bajo la cabeza y reprimo las lágrimas. Resulta inevitable que estos recuerdos se me apoderen y me pregunte qué habra sido de toda aquella gente entre la que me sentía tan bien.